miércoles, 20 de enero de 2016

¡A por la bestia!

Continuamos el viaje cruzando el País Vasco rumbo a la rioja, el tiempo no acompañaba, pese a ser Julio, y las horas de viaje empezaban a hacerse notar… cambiábamos el reglaje del asiento intentando buscar una postura más cómoda… cambiábamos la orientación de los chorros del aire… y sobre todo luchábamos contra la radio.  Llevábamos horas escuchando el mismo CD de reguetón de "Romeo Santos" que nos había dejado Regino en su coche (esto si que no te lo perdono), y hartos de oirlo una y otra vez intentamos sintonizar algo en la radio, pero la muy cabrona cada 5 minutos cambiaba de emisora… y por más que lo intentábamos no éramos capaces de evitar que se cambiase. Cualquier persona normal en nuestro lugar habría quitado la radio, pero nosotros estuvímos intentándolo casi durante una hora y, por supuesto, ella ganó… y dejamos que fuese la radio decidiese que era lo que debíamos de escuchar… ¡CABRONA!

Continuamos el viaje escuchando las noticias, y aunque intentábamos mantener la ilusión de ver ya el Marbella en vivo, ahora teníamos metido el miedo en el cuerpo de encontrarnos algo parecido a lo que habíamos vivido con el motor. Pero ya no había vuelta atrás, así que había que intentar pensar en positivo.

Tras varias horas de viaje y un repostaje de 90€ de gasolina (como traga el frontera…) llegamos a las callejuelas de Casalareina, y siguiendo las indicaciones del GPS llegamos a la casa dónde nos estaba esperando el Marbella. Eso sí,  si había la posibilidad de ir por una calle ancha o por una callejuela de mierda, el GPS nos llevaba por la callejuela… lo que nos supuso muchas maniobras para poder girar con el remolque.

¡Pero ya está! Estábamos allí, ¡delante del portón de la casa! Bajamos del frontera llamamos a la puerta y Gustavo nos abrió. Si cuando recogimos el motor todo eran malas sensaciones, aquí era todo lo contrario. Le saludamos, y según nos abrió la puerta de la finca ahí estaba el Marbella, recién lavado por su abuelo, con la baca con focos puesta, ¡impresionante! Parecía nuevo. Y sintiéndolo mucho, en ese momento tampoco se me ocurrió sacar la cámara… estaba demasiado ilusionado.

Nos habían preparado el coche como si lo fuese a entregar un concesionario,  su abuelo había estado limpiándolo a fondo por fuera, le habían puesto todos los cachivaches (snorkel, baca, focos, etc) para que lo viésemos montado, nos habían colocado todas las piezas, los juegos de ruedas y un par de asientos que nos regalaban en el maletero… Increíble. Ahora sí que estaba saliendo todo rodado, tanto tiempo deseando emprender esta aventura y ahora tenía el coche delante de mí.

Empezamos a hablar con gustavo del coche, me subí al coche con el y empezó a explicarme todas las modificaciones que le habían hecho al coche (más adelante las veréis en las fotos) y sin que me diese tiempo a reaccionar, giró la llave y lo arranco! ¿Pero no estaba gripado el motor??? Pues nó, el problema que tiene el motor es que se le había ido un retén (en ese momento ni idea de lo que era) y quemaba mucho aceite, pero el coche funcionaba lo suficiente como para poder subirlo y bajarlo por su propio pie al remolque. Así que nos pusimos manos a la obra, le desmontamos todos los cachivaches y con mucho cuidado, entre todos lo subimos:


Impresionante, ¿verdad?. Una lástima no tener una foto con todos los cachivaches montados.

Después de subirlo al remolque fuimos a firmar los papeles dentro de la casa y seguimos hablando sobre cómo había sido su carrera en el Panda Raid, y mientras tanto, y sin que nos diésemos cuenta, su abuela nos sacó algo para picotear… casi se nos salta una lagrima, eran las 3 de la tarde y no habíamos comido, solo teníamos un café y un sobao en el cuerpo desde la comida del día anterior…
Timidamente picoteamos algo mientras terminábamos de firmar los papeles  y  seguíamos escuchando sus consejos y finalmente nos despedimos. Andoni se puso al volante y emprendimos el viaje de vuelta.


En este momento, y desde estas líneas, solamente quiero agradecer a Gustavo, a Raúl y a su familia el trato recibido. 

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