miércoles, 20 de enero de 2016

Preparando el traslado

Ya no había marcha atrás, ya habíamos hecho la transferencia de la señal, y ahora había que encontrar la forma más económica para traerlo hasta Madrid lo antes posible, Así que empezamos a mover hilos a la vez que buscábamos también un nuevo motor para el panda y nos informábamos de todo el papeleo necesario para transferir el coche, ya que queríamos aprovechar el viaje para dejarlo todo firmado. Poco a poco las cosas iban saliendo, a través de mi empresa tuve acceso a una gestoría que nos prepararon gratuitamente todo el papeleo. Andoni consiguió que el hermano de un amigo suyo se comprometiese a prestarnos un remolque para trasladar el coche, y también encontramos un motor a buen precio, eso sí, en Santander. A priori, solamente el hecho de que el motor estuviese en Santander sería un motivo para descartarlo, pero el hombre insistió que además del motor nos regalaría un montón de piezas (motor de arranque, caja de cambios de 5 marchas, embrague, etc…), Así que parecía buena idea alargar el viaje y pasar por Santander a recogerlo. Así que este era el viaje que teníamos ante nosotros:


  
1000km en un día. Y ahí fue cuando nos surgió la duda, ¿Podrá la Citroën Nemo 1.4hdi de 75cv hacerse los 500km de vuelta tirando por el remolque y el panda? Y lo que es más importante, ¿es legal?. Echando cuentas, buscando información y preguntando a gente de nuestro entorno nadie nos lo aconsejo, así que había que buscar una alternativa. Una vez más, tuvimos la suerte de que un gran amigo (gracias Regino!) se ofreció a prestarnos su Opel Frontera 2.0i, eso sí, nos avisó varias veces que andaba poco y gastaba mucho, pero era perfecto!

Así que preparamos el viaje para el 5 de julio. Acordamos pasar a recoger el motor por Santander a primera hora de la mañana y el Panda al medio día. En este punto, las cosas ya no parecían ir tan fácilmente como antes. El hombre que nos vendía el motor era bastante reacio a que pasásemos a recoger el motor a primera hora del domingo, ya que por lo visto el día anterior era su cumpleaños y lo iba a celebrar con una cena, pero le hicimos entender el viaje que teníamos en un día (el lunes trabajábamos), así que a regañadientes accedió.

Todo estaba listo, ya era día 4, fui a casa de mi amigo a recoger el Frontera, y después a casa de mi suegra para recoger a  Andoni e irnos a por el remolque, pero todavía no habían conseguido contactar con el dueño para que nos llevase hasta su finca a recogerlo, así que al sofá y esperar a que le localicen…  4 de la tarde, las 5, las 6… nada, no había forma de localizarle. Andoni confiaba en que era cuestión de tiempo, que el hombre se había comprometido y había acordado que le llamaríamos hoy para que nos llevase a recogerlo, así que seguimos esperando. 7, 8, 9 de la noche… NADA. Todo se venía abajo, no teníamos remolque, ni posibilidad de conseguir uno y faltaban apenas unas horas para salir de viaje. Con toda la ilusión por los suelos, más la vergüenza de tener que llamar para cancelar la recogida del motor y del coche, decidimos aguantar un poco más de tiempo e irnos al bar, junto con mi chica, a ver el partido de futbol con la esperanza de poder ver a alguien que nos pudiese echar una mano. Mientras tanto, empecé a buscar por internet con el móvil alquiler de remolques. Sabía que era imposible, eran casi las 10 de la noche de un sábado, ¿quién iba a estar abierto a esas horas?, y peor aún, ¿quién nos lo alquilaría para salir de viaje dentro de 5 horas?. Encontré un anuncio, alquiler de remolques para transporte de automóviles en Ciempozuelos por 100€. Con ninguna esperanza llamé… esperé varios tonos y ¡hostia, me lo han cogido! Con un poco de agobio le explique la situación, necesitábamos un remolque para YA y se lo devolveríamos el lunes, pero la suerte parecía seguir sin estar de nuestra parte, el hombre estaba de viaje en Sevilla y se había llevado el remolque, pero nos dio una esperanza, nos dijo que le dejásemos 10 minutos y que nos llamaría.

Diez y media de la noche y suena el teléfono.
  • ¿Dime?
  • Os he conseguido un remolque de un amigo, tenéis que iros ya para Ciempozuelos a por él, que el dueño va a interrumpir una cena familiar para acercároslo.

Poco falto para soltar una lágrima… Parecía increíble, pero no había tiempo que perder. Cogimos el Frontera y carretera a por el remolque!

Llegamos a la nave industrial, había dos hombres con el remolque y estaban desatornillando los soportes de moto que tenía el remolque. Dimos marcha atrás, enganchamos el remolque, enchufamos los cables y MIERDA!! No funcionan las luces! Vamos a hacer una gran parte del viaje de noche… ¿y ahora qué? Pues nada, no hay más remedio que seguir adelante. Nos llevamos el remolque hasta mi casa, y durante el viaje yo no dejaba de pensar que en cualquier momento nos podría parar la guardia civil, o peor aún, que nos alcanzase un coche por detrás. Así que se me ocurrió una idea… las luces de la bicicleta. Se las ponemos atrás al remolque y por lo menos tenemos algo que haga de luces de posición. Así que al llegar a casa busqué por todos lados las luces de las bicicletas, pero solo encontré una, la luz de la bici de mi chica no estaba. A estas alturas ya daba todo igual, era la 1:00 de la mañana y en dos horas había que salir de viaje, así que le puse la única luz que teníamos:




Si os fijáis, la podéis ver encendida en el lado izquierdo. Así que dejamos el coche aparcado delante de casa, y nos fuimos a dormir… que en dos horas había que levantarse para empezar el viaje.

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